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Fritjof Capra
por
Carlos Antonio Fragoso Guimarães
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Nacido a 1 de febrero de 1939 y
habiendo logrado su título de Doctor en Física por la Universidad de Viena en
1966, a los 27 años, el austríaco Frijof Capra es, sin duda, uno de los
nombres más significativos en la divulgación de la vanguardia de los progresos
de la ciencia, de la filosofía y, uniendo todo eso con conciencia,
principalmente de la ecología en nuestros días, yendo,
sin embargo, su contribución muy además de la mera populariação de los avances
de la ciencia moderna, qué, entre otras cosas, le tiene costó la envidia y
resistencia de inúmeros académicos convencionales. Su nombre está íntimamente
vinculado, de modo explícito, al surgimiento de una nueva manera de
se enteder la ciencia y, de esta forma, de se
comprender la realidad que surge, espontáneamente, del
cuestionamiento actualmente presente en varias vertientes de la ciencia y del
arte, envolviendo el modo como interpretamos la realidad y de como esta
interpretación afecta nuestro comportamiento frente a nosotros mismos y la
naturaleza.
O sea, la obra de Capra refleja
todo un clima intelectual y espritual que actualmente emerge en todo el
mundo... En pensar una nueva manera más sensible y significativa de
entendimiento, propicio a un cambio fundamental de la comprensión humana en
cuanto a la naturaleza del conocimiento científico, quiere en la esfera de las
ciencias físicas, quiere en la esfera de las ciencias biológicas y humanas, lo
que puede implicar, en líneas generales, una extraordinaria - aunque aún no
muy bien sentida e/ou poco evaluada - transformación cultural. Autores como
Alvin Toffler, Alain Touraine, Francisco Maturana, Michel Maffesoli, Fray
Betto, Pierre Weil, Leonardo Boff, Stanislav Grof, Roberto Crema y, en
especial,
Edgar Morin
son otros representantes aún vivos de este movimiento que está surgiendo
independientemente en varios lugares al mismo tiempo, adentro y fuera de las
academias - en especial afuera, pues las academias están mucho dependientes de
los recursos provenientes de medios capitalistas que dicen lo que es o no
"interesante" en ser investigado y aceptado -, siguiendo, de manera más o
menos independiente, sus propias líneas de pesquisas y que llegan, no obstante
sus diferencias de especialización y de orden cultural y geográficos, a
alcanzar la misma conclusión epistemológica sobre lo actual estado de las
ciencias y del conocimiento humano. Pero en todo este contexto, este grande
tapiz de filos intrelaçados, el nombre de Fritjof Capra se destaca como siendo
el punto de empalme de estos varios pensamientos e inclinaciones afines.
Esta Home page no visa hacer
una presentación biográfica de Fritjof Capra. Los lectores más interesados en
su vida y en la evolución de su pensamiento podrán lograr informaciones a ése
respeto en el libro "Sabiduría Incomun - Charlas con Personas Notables", del
propio Capra. Aquí, haré apenas una breve presentación de las ideas del
físico-filósofo, especialmente en lo que cubil a algunas más sutiles y que
son, muchas veces, poco discutidas.
Cuando más joven, curioso e
independiente, Capra se dejó llevar por la singularidad de los movimientos
sociales y por la explosión contestatória de los años 60, la época de la
"Revolución de las Mentalidades", como bien habla la maestra Rose Marie Muraro,
que representaba la reacción de la juventud y de otros sectores de la sociedad
a todo un aspecto de una estructura económico-social que no estaba
satisfaciendo a las aspiraciones humanas más profundas, como, por exmplo,
libertad, igualdad, solidaridad y por la sed de vivirse en armonía más allá de
la imposición del consumismo, con el hombre y la naturaleza, de modo orgánico,
delante de la tecnocracia despiadada dominante y de las luchas ideológicas
entre los bloques políticos divergentes, que fragmentaban y alienaban las
relaciones entre personas y pueblos e imponían, a través de la cultura de
masas y de relaciones profesionales, formas y normas de diver que eran [y son
aún] jerárquicas, dominadoras, patriarcalistas y frías, siguiendo rígidos
modelos dichos "racionales" de división de tareas, transformando las personas
en burócratas consumidoras y algunas aún más que eso...
Estas divisiones son
consideradas, en nuestra herencia cientificista apisonada en el capitalismo,
como siendo pragmáticas y útiles delante de un racionalismo mecanicista que es
visto como siendo el modo 'superior', o sea, el "único" correcto, de se
administrar la sociedad y su varias estructuras internas. Tal discurso olvida
el ejemplo de la Historia de que la única constante es el propio cambio y que
los pretensos dices que justifican cada etapa son siempre discursos de Poder,
que visan sedimentarlo y naturalizarlo en medio sus muchas contradicciones
fácticas.
El Tao de la Física
En virtud de su engajamento
juvenil al clima de constestação de los años 60, que buscaba romper los
límites y convenciones sociales de entonces - y que daba a los jóvenes un
profundo sentimiento de cohesión y apróximação, en una identidad
revolucionaria -, Capra, así como varios otros, como los Beatles, se sintió
estimulado a estudiar y, arriba de todo, vivir formas no occidentales de
percepción del mundo y de rescatar los valores y culturas de pueblos o etnias
consideradas por nuestra arrogancia como exóticas o "inferiores" a los del
occidente industrial. De allí sus profundos estudios sobre la filosofía
oriental y de las tradiciones culturales xamânicas e indígenas de otras
culturas no occidentales. Todo eso, toda esa aproximación con el diferente,
sin embargo, hecha sin negligenciar, por un solo momento, de las tradiciones y
del desenvolvimeto intelectual del occidente, en aquello que él tiene que
mejor. Por eso, Capra se encontraba y trabajaba con nombres como Werner
Heisenberg, Geoffrey Chew, Stanislav Grof, Gergory Bateson que compartían
igualmente de grande interés por estas culturas, así como Allan Watts, Carlos
Castañeda, y tantos otros. Nunca abandonó sus pesquisas en Física de alta
energía y relizou varias de ellas en universidades como las de Paris, Santa
Cruz, Imperial College de Londres y Berkeley.
Además, comenzó a experienciar algunos
abordajes orientales de meditación y ejercicios tales como la T'ay
Chi Ch'uan y la Yoga, a conocer el
pensamiento de filósofos orientales contemporáneos, como Krishnamurti, bien
como participar de algunos grupos de encuentro en aquello que se llamaría de
Psicología Humanista y en debates sobre Ecología con personas que
buscaban experienciar formas alternativas de convivencia, de sentir y
compartir con otros, viviendo más plenamente el contacto interpessoal, en un
aspecto que era típico de la segunda mitad de los años 60, y que tan fuerte
participación tuviera en los movimientos políticos de entonces.
En un verano de 1969, Capra estaba sentado
enfrente al mar, en una playa de California, observando las olas y reflejando
sobre los varios movimientos rítmicos de la naturaleza: las olas, las batidas
del corazón y el rítmo de la respiración asociándolos a lo que él sabía,
intelectualmente, sobre la "estructura" física de la
materia, que es compuesta de moléculas y átomos en constante vibración...
Bueno, la unión de eso todo, sumado a sus estudios y vivências de tantos años
en Física, juntamente con la visión paradisíaca de la playa en la que estaba,
acabó por estimular en Capra, subtamente, aquello que los
piscólogos transpessoais,
especialmente Abraham Maslow, llaman de "peak experiences", o
experiencias culminantes, que son "crepitaciones" intuitivas, o, como hablan
los americanos, "insights" de súbita comprensión intuitiva sobre algo que se
percibe y que está, frecuentemente, además del nivel convencional de
racionalización lineal... Según las palabras del propio Capra:
"En este momento, súbitamente, apercebime
intensamente del ambiente que me cercaba: éste se figuraba a mí cual si
participase, en sus varios niveles rítimicos, de una agigantada baila cósmica.
Yo sabía, como físico, que la arena, las rocas, el agua y el aire a mío
rededor eran constituidos de moléculas y átomos en vibración constante (...).
Todo eso me era familiar en razón de mi pesquisa con la Física de alta
energía; pero hasta aquel momento, sin embargo, todo eso me llegara apenas a
través de gráficos, diagramas y teorías matemáticas. Pero, sentando en la
playa, sentí que mis experiencias anteriores
subtamente adquirían vida. Así, yo "vi"
(...) pulsaciones rítmicas en que
partículas eran criadas y destruidas (...) En ese momento comprendí
que todo eso se trataba de aquello que los hindúes,
simbólicamente, llaman da Baila de Shiva (...)".
"Pasara por un largo entrenamiento en Física
teorética e investigara durante varios años. Al mismo tiempo, me tornara
interesado en el misticismo oriental y empezara a ver paralelos entre éste y
la Física moderna. me sentía particularmente atraído por los desconcertantes
aspectos del Zen que me recordaban los enigmas de la Física Cuántica (...)
Fritjof Capra in El Tao de la Física
(con adaptaciones mías), Prefacio.
Hoy al día, 30 años después de esta
experiencia, los paralelos entre ciencia moderna - la grande semejanza en la
forma de ver y entender el mundo que avienen de la exploración de la física
subatómica, en especial la Mecánica Cuántica, y de la Teoría de la Relatividad
de Einstein - y las varias tradiciones místicas, quiere del oriente, quiere
del occidente, ya es cuestión muy debatida y casi lugar común y es reconocida
por inúmeras personas, especialmente en científicos y escritores como Mário
Schenberg, David Bohm, B. D. Josephson, Pierre Weil, Stanislav Grof y muchos
otros. El propio Carl Sagan, generalmente tan escéptico y explícitamente
arredio a estos asuntos, en su obra maestra, Cosmos,
se detiene, en un de sus capítulos, entre estos paralelos. Pero, antes de
Capra, pocas personas habían percibido estos paralelos, aunque entre los pocos
si encontrasen nombres de peso como Niles Bohr y Werner Heisenberg. Capra
sabía de eso, y, a causa de esta experiencia por qué pasara en 69, él se
decidió - en verdad, se arriesgó - a escribir un libro que demostrase esos
extraordinarios paralelos. Fue de allí que nació, en 1975, su best seller
El Tao de la Física que mostró a millones de personas
la realidad de estos paralelos y dejó claro que, por más sofisticados que sean
nuestras descripciones y modelos sobre la realidad, éstos serán apenas
construtos y mapas de nuestra comprensión mental sobre el mundo.
Conviene, sin embargo, desde ya, exponer aquí
algo que, en una evaluación superfial de muchos - a veces, con una adicional
dosifique de polémica y mala fe-, es freqüetemente censurado a la Capra:
La Ciencia occidental moderna no es
inferior y ni está, grosero modo, simplemente redescubriendo o endosando la
sabiduría antigua. Ella simplemente está, por su propio método racional y
analítico, llegando a un punto en el que sus teorías passarm a reflejar una
realidad física que tiene mucho en común con la forma de como el místico (el
auténtico místico dedicado a su desarrollo espiritual y del próximo, sin
querer imponer su forma de vida y ni comercializarla como muchos
pseudo-místicos de nuestros días) describe el mundo cuando experiencia sus
estados alterados de conciencia. Por eso no tiene lógica si abrazar, como
algunos dicen, por cuenta de los extraordinario paralelos existentes sobre la
percepción de mundo de la físico y del místico, el método del místico para
enriquecer la ciencia occidental o para proporcionar una síntesis entre las
dos abordajes. El mejunje de esos dos abordajes sería un error temblando, pues
teriamos una masa informe, y no aspectos complementarios de entenderse la
realidad. Capra nunca habló eso, mucho por el contrario. He lo que él escribe
en El Tao de la Física:
"(...) Considero la ciencia y el misticismo
como manifestaciones complementarias de la mente humana, de sus facultades
intelectuales e intuitivas. La físico moderna experimenta el mundo a través de
una extrema especialización de la mente racional; el místico, a través de una
extrema especialización de su mente intuitiva. Los dos abordajes
son enteramente diferentes y envuelven mucho más que una determinada visión de
mundo físico. Entrentanto, son complementarios,
como aprendemos a decir en Física. Ninguna puede ser realmente comprendida sin
a otra; ninguna puede ser reducida a la otra. Ambas
son necesarias, suplementandose mutuamente para una comprensión más abrangente
del mundo. Parafraseando un antiguo proverbio chino, los místicos comprenden
las raíces del Tao pero no su Ramos; los científicos
comprenden su Ramos, pero no sus raíces. La ciencia no necesita el misticismo
y éste no necesita aquélla; el hombre, sin embargo, necesita ambos. La
experiencia profunda de la mística es necesaria para la comprensión de la
naturaleza más profunda de las cosas, y la ciencia es esencial para la vida
moderna. Necesitamos, en verdad, no de una síntesis, pero de una interacción
dinámica entre intuición mística y el análisis científico" (1995, P. 228).
Conviene decir que esta misma idea es tanto
adoptada por científicos, como Grof (1988), LeShan (1993), Goswami (1998)
cuanto por teólogos, como Leonardo Boff (1994) y Fray Betto (Boff & Betto,
1995) y místicos (Satya Sale Babosea), por ejemplo. Además, ya Einstein decía
que "Ciencia sin religión es ciega; religión sin ciencia es paralítica"... Por
eso, es bueno tener cuidado con las exaltaciones o radicalismos de los dos
lados, tanto de la ciencia extremadamente mecanicista, en cuanto a de
pseudo-místicos que pipocam a la tuerto y a derecho por todas las partes...
Qué se pretende es si erigir puentes para el cambio interdisciplinar de
conocimientos y llegarse a un entendimiento lo más abrangente y unitivo
posible de nuestra realidad, no un mejunje inconsecuente de disciplinas.
El grande éxito, sin embargo, alcanzado por El
Tao de la Física y el contacto con varias personas en exposiciones y clases,
llevaron a Capra a percibir una sutil realidad: no era la relación descriptiva
de los avances de la ciencia, en sí, y ni la descripción de los insights de
los místicos que más tocaban las personas al leer El Tao de la Física, era un
algo más : "el reconocimiento de las semejanzas entre la física
moderna y el misticismo oriental hace parte de un movimiento mucho mayor, de
un cambio fundamental de visiones de mundo, o paradigmas, en la ciencia y en
la sociedad, que ahora están se manifestando por toda europa y América, y que
implica una profunda transformación cultural. Esta transformación, este
profundo cambio de conciencia, es lo que las personas sintieron intuitivamente
en las últimas dos o tres décadas, y es por eso que El Tao de la Física tañó
una cuerda tan sensible" (Capra, 1995, P. 241).
El Punto de
Mutación
Éste "movimiento mucho mayor" de que nos habla
Fritjof Capra ya era algo que estaba en el aire desde el inicio del siglo...
En verdad, el fracaso de las promesas de un paraíso en la tierra, basado en un
ideal puramente capitalista-materialista avenido por el progreso tecnológico y
exprimido en la creencia positivista de que ésta por sí (cual si independiente
del capitalismo ganancioso que la estimula) resolvería todos los problemas y
dejaría las maravillas de la modernidad accesible a todos - y que ya era
cuestionada como creencia ingenua por muchos desde meados del siglo pasado -,
rajó espectacularmente delante de la tragedia bizarra de la Primera Grande
Guerra, de la Segunda Grande Guerra, del Neocolonialismo americano y de las
dictaduras financiadas en América Latina y de figuras como un Reagan y un Bush.
De repente estaba muy visible que no era en la creencia del progreso técnico
que estaba la cuestión de la posible dicha humana, pero en la maduración
psicológica de las personas que usaban de toda esta tecnología y en la
división de los frutos del progreso con todos, en aquello que existe de más
fundamental, como educación y salud y, en fin, en la posibilidad de ampliarse
las capacidades más específicamente humanas, como la fraternidad y el
altruismo.
El éxito del desarrollo tecnológico era
incuestionable y fue tal su impacto en la sociedad que era realmente muy
difícil no si dejar fascinar por las grandes maravillas que estaban realmente
promoviendo el progreso social y, igualmente, trayendo confort y reduciendo
las distancias entre los individuos y, en cierto sentido, entre las naciones.
Pero también trajo, en la rastro de la Revolución Industrial, el inicio de una
era de desigualdades sociales y de creciente alienación familiar, profesional
y política.
Karl Marx
y tantos otros apuntaron, de modo contundente, toda a crueza de un desarrollo
parcial más apisonado nos ganados materiales de una minoría que en el
equilibrio entre bártulos y bienestar social. Pero las ideas, tan arduamente
difundidas por el positivismo y tantas otras escuelas, especialmente las del
Darvinismo-Social, enfatizaban de modo dramático (y parcial) la decantada
victoria del Hombre Occidental (hombre mismo, persona del sexo masculino)
sobre la Naturaleza (que era entendida, mismo de forma inconsciente, como
hembra). Claro está que todo este desarrollo era financiado por los grandes y
recién-enriquecidos capitalistas, qué, de cierto modo, acababa por influenciar
igualmente, en este contexto, la filosofía de la ciencia. Max Weber, en
especial, posee excelentes estudios en Sociología sobre esto, como, por
ejemplo, en La Ética Protestante y el Espíritu del Capitalismo. Y muchos otros
autores escribieron e investigaron ampliamente sobre eso, aunque, como es
obvio, estas pesquisas e ideas se pusiesen restritas a pocos estudiosos, ya
que el capitalismo daba las cartas sobre lo que debía o no ser conocido o
divulgado.
Pero estas percepciones, bien o mal, empezaron
a ser incomodamente sentidas por todos. Películas como Metrópolis,
del alemán Fritz Lang, o Tiempos Modernos, del
británico Charlie Chaplin, expresaban, en las pantallas, algo que hace mucho
tiempo se sentía, pero que no se conseguía por fácilmente en palabras.
Moviementos artísticos, como el Dadaísmo y tantos otros, expresaban, por el
arte, el desencanto delante de la alienación humana y afectiva delante de la
mecanización de las relaciones de trabajo. Movimientos, como la Escuela de
Frankfurt, en Alemania, y los varios movimientos obreros en Europa estaban
cuestionando vívidamente el porqué de la vida en las grandes ciudades ser tan
mecánicas, críticas hecha especialmente a la fragmentación extrema y extrema
alienación en el trabajo que avenían de escuelas como, por ejemplo, el
taylorismo y el fordismo. La Revolución Rusa de 1917, por fin, parecía ser la
materialización de la sedición que crecía entre la mayoría de la población del
mundo frente las grandes desigualdades sociales. Desde luego, el capitalismo
lucrativo tuvo que si mover rápido para neutralizar el "peligro" de la amenaza
comunista, y en esto tuvieron excepcional auxilio de un tirano como Joseph
Stalin y de la inmadurez de muchos "comunistas" alrededor del mundo...
Todo ese caldero de 'sentimientos en el aire',
venía siendo sentida y, por fin, tuvieron una explosión más obvia incluso en
Estados Unidos, Mié aún parecía estar inmune la esta movimentación toda, pero
que vino a la superficie en las décadas de 60 70. Este boom
de movilizaciones sociales ocurrían paralelamente a otra grande revolución en
el campo de la propia ciencia, que, en un estado fundamental, ayudó a erigir
el cuadro mecanicista que provocó el cuestionamiento del modo de vida
mercantilista de la sociedad occidental pero que, ahora, daba a la conocer
noticias descubiertas que minaban la visión de mundo causal, determinista y
materialista dominante. Lamentablemente, sin embargo, la reacción conservadora
y poderosa de los capitalistas no se hicieron de rogada, y, manejando el
medios de comunicación y los mercados, impusieron nombres como Reagan, Tatcher,
Juan Pablo II, Collor, Bush y otros para freiar y revertir "la Revolución de
las Mentalidades".
Capra pasó años estudiando y evaluando lo que
había descubrido mientras el Tao de la Física corría el mundo. Su contacto con
personas extraordinarias como Gregory Bateson, Ilya Prigogine y tantos otros
lo llevaron a madurar las ideás que se expresan en lo que, quizá, sea suyo más
importante libro, o por lo menos, su libro más leído y comentado: El Punto de
Mutación, que fue publicado en 1982.
En este libro, Capra investiga las
implicaciones e impactos que tomaba en forma de un cambio de paradigmas, como
había previsto y estudiado la físico Thomas Kuhn, más de 20 años antes. El
punto de partida de esta averiguación fue la observación de que los
principales problemas visibles del siglo XX - amenaza nuclear, destrucción del
medio ambiente, desigualdades y exploración gritante entre Norte y Sur,
preconceitos políticos y raciales, etc. - son todos síntomas o aspectos
diverso que, en el fondo, no pasa de una única crisis fundamental,
que es una crisis de percepción, una percepción distorsionada
basada en el individualis y en la separatividade entre personas, cosas y
eventos.
Esta crisis es promovida
cuando, por la educación, cultura e ideología dominantes, nosotros y nuestras
instituciones adoptamos conceptos e introjetamos valores que, a pesar de
sentidos como obsoletos, sirven para justificar y racionalizar sentimientos
menos nobles como la avaricia, por ejemplo. Cuando estos conceptos y valores
toman el ropaje del racionalismo científico, entonces, parace haber una
catarsis colectiva, ya que, aun cuando estemos actuando contra el bienestar
común, especialmente en la agresión al medio-ambiente, estamos igualmente
"actuando de forma científica o, al menos, racional". Pasamos a sentirnos
menos culpables y más encendidos a una ideología que justifica nuestras
actitudes insanas. Pero, ahora, estas actitudes, por más que puedan ser
racionalizadas, se muestra como muy próxima de una esquizofrenia suicida
general delante de las mazelas que ella ha hecho a un mundo superpovoado y
globalmente conectado.
Al mismo tiempo en el que la
grande mayoría, hasta mismo por cuestión de supervivencia (no teniendo el
derecho a la vivência de la existencia) y por ignorancia o desconocimiento de
la realidad subyacente a la crisis actual, que es una crisis de percepción (se
vea, por ejemplo, el papel del Medios de comunicación en Brasil para a
manunteção del estatus quo de una elite corrupta detentora de la mayor parte
de la Renta producida en la nación, y para el continuismo del poder actual),
se ata al modus operandi actual, un grupo muy importante de personas,
que van de abuelitos, científicos, filósofos y encuestadores hasta la grupos
de estudiantes, ONGs, religiosos y otros, forman numerosas redes alternativas
que cuestionan y desarrollan una nueva visión de realidad que formará la base
de las tecnologías y de las relaciones sociales y económicas, si lo dejan y no
achuchen el botón, de nuestro porvenir.
El actual paradigma, que ya
nosotros dio inúmeras muestras de agotamiento y de incapacidad de solucionar
inúmeros problemas básicos y existenciales del ser humano, viene domeñando
ampliamente nuestra cultura y educación hace casi 400 años, desde que
Copérnico consiguió, gracias a Dios, enfrentar los dogmas rígidos y
sobrepasados de la Iglesia Católica, abriendo espacio para la Revolución
Científica de fines de la Edad Media, y que, con el tiempo, nos legó nombres
como Galileu, Desechos y Newton... Este paradigma actual, que Capra llama de
newtoniano-cartesiano, tuvo un impacto benéfico al libertar la razón de las
amarras de la superstición y del control eclesiástico, pero foi,com el tiempo,
hipertrofiado. Consiste en una serie de ideas y pressupostos, con determinados
valores implícitos, que acaba por ser el referencial subliminar de nuestro
modo de entender el mundo ya que es la base filosófica por el cual la ciencia
se apoya y es el modelo usado en la educación de nuestros hijos.
No podemos, en el actual estado
de evolución del mundo adulto, expresar nuestras experiencias con y en el
mundo sin que tengamos que interpretarlas intelectualmente, y esta
interpretación, en sus caractertísticas básicas que deben ser compartida com/pela
la mayoría de las personas, depende de la filosofía subyacente con que
encaramos los datos sensoriales. Esta filosofía subyacente es que constituye
el paradigma newtoniano-cartesiano.
Él presupone, grosero modo, que
el universo que nos engloba es una grande máquina mecánica - o actúa como tal
- que es inteligible si nosotros nos recordamos de que ella, tal como un
reloj, nada más es que un compuesto, formado por pequeñas partes elementales,
los átomos. Por eso, todo lo qué en este universo existe, incluso los seres
humanos, puede ser entendidos de la misma forma, o sea, cómo una máquina
biológica igualmente compuesto por átomos "burros", pero qué, por obra de lo
acaso, durante mil millones de años de evolución
ciega, llegó, de una forma compleja, a producir vida consciente
(¿consciente? Algunos científicos, como los behavioristas radicales de la
ecola de B.F. Skinner, llegan a negar que ella exista).
Este modelo, siendo mecanicista
y materialista en esencia, también postula el dominio de la Naturaleza máquina
por el hombre-máquina y exige, en tenemos económicos, una Ilimitada
crecimiento material a ser conquistado de forma exponencial mediante el
crecimiento económico y tecnológico. Y este aspecto, de conquista y dominio de
la Naturaleza, reitera, inconscientemente, la convicción de que la fuerza del
"hombre", del macho, y suya acción, es más productiva, tornando "natural" la
consideración (que viene desde la herencia hebráica adoptada por el
cristianismo después-Cristo) de que la mujer es subordinada al hombre. Sin
embargo, desde la revolución promovida por Einstein en la Física, y con lo
estremezco hecho en nuestros pressupostos clásicos por la mecánica cuántica,
pasando por eventos y cuestionamientos sociales, toda esa visión de mundo bien
amarradinha pasó a ser adustamente cuestionada y, con la evolución
subsiguiente, ha mostrado serias limitaciones que exigen una revisión radical.
La cuestión del cambio radical
en los conceptos de espacio, tiempo y materia, que advéio de la
Física Moderna,
Capra ya había discutido en El Tao de la Física, pero hace una presentación
más accesible en El Punto de Mutación. En especial, durante toda la obra,
Capra hace una crítica fundamental a la mentalidad analítica y fragmentadora
de la ciencia normal, en especial, a las ciencias que toman el método
analítico de la Física Clásica de Newton como modelo que debe ser seguido para
erguir las demás al estatus de ciencia ante la comunidad académica (es
interesante observar la obsesión de algunas personas con eso. Algunos
Psicólogos Sociales solo se sienten bien cuando reducen personas y
comportamiento complejos, artifiicialmente, a números y gráficos cartesianos,
para se ver como físicos sociales). Cabe destacar que la propia Física ya
superó esta mentalidad de las bolas de billar atómicas que ruedan en una mesa
tridimensional, el espacio, según las fuerzas que actúan sobre ellas de forma
determinística, aunque la mayoría de los físicos tenhma aún una percepción
newtoniana del mundo.
Veamos, ahora, algunas de los
cambios radicales que avienen de la construcción de un nuevo paradigma, hecho
por las ciencias de vanguardia, especialmente la Física, la Biología, la
Cibernética, la Ecología y la Psicología no behaviorista y no freudiana:
No hace pero sentido si hablar
en bloques de construcciones básicos o entidades físicas fundamentales, como
los átomos indivisibles de Demócrito y Newton, que es el postulado metafísico
básico de la mecánica clásica. Al nivel subatómico y al nivel ecológico no
tiene lógica más si hablar en entremeses aislados que interagem entre sí, pero
en calidades de relaciones entre partes que están inclusas en una estructura
mayor, un todo dinámico, siendo la relación en sí más importante que las
partes que "sienten" esta relación... Einstein demostró que materia no es nada
más que energía apelmazada, siendo esta condensación, según la teoría General
de la Relatividad y de la Teoría Cuántica, nada más que un "nudo" en el
espacio, o sea, un electrón, por ejemplo, nada más es que la condensación de
energía en un punto del campo sutil que es el espacio.
En tenemos groseros, nada más es que un
'carozo' de energía apelmazada. Además, el comportamiento del electrón depende
del comportamiento del átomo todo y diste con los demás átomos y campos que lo
cercan e interagem continuamente con él. En este sentido, es más correcto si
habla en eventos e interrelações como la descripción de la realidad que decir
que determinadas partes actúan de tal o tal forma para definir el todo. Ésta
es exactamente a mismo idea de la Ecología: somos frutos en interacción del
ambiente natural, y no independientes de él. Lo que hacemos contra la
naturaleza hacemos, de modo brutal y estúpido, a nosotros mismos...
Un según punto fudamental, que está
correlacionado con el primero arriba descrito, es que el modo como nosotros,
seres humanos, interagimos con el mundo, adentro de una determinada visión de
mundo, acaba por influenciar en las respuestas que éste nos da. Eso es
particularmente dramático en la Física, donde un electrón posee una dupla
caracterítica extremadamente paradójico: puede ser, al mismo tiempo, una
partícula (como generalmente lo entendemos y pensamos que sea) como puede ser
algo completamente diferente y, en última instancia, completamente
contradictorio a una partícula... Él puede, simplemente, estar en más de un
lugar al mismo tiempo, porque posee característica de ola... ¡Y la forma cómo
él va a si presentar para uno va a depender de la forma cómo nosotros
esperamos qué él aparezca! De esta forma, la naturaleza solo nos da, en parte,
aquello que nosotros esperamos, o mejor, creemos que ella nos dará. Eso apunta
para algo que siempre fue negligenciado o ni aun pensado: nuestras teorías
sobre el mundo, no son descripciones de ese mundo, pero mapas conceptuáis que
se auto-validan adentro de nuestras convenciones que sea válido o no en
ciencia. Eso es grave y exige un cambio de la ciencia objetiva (en que se cree
que el observador nada tiene haber con el objeto observado) para una ciencia
epistêmica, en que tiene que si llevar en cuenta el propio proceso humano de
conocer y hacer ciencia. En el final, la naturaleza es un espejo de nuestros
propios modelos mentales sobre la naturaleza.
Eso implica que no puede haber una ciencia
acabada, con postulados fundamentales fijos. El conocimiento humano es un
edifícil que está lejos de ser sólido y concluido, y, frecuentemente, escoge
algunas piedras y descarta otras a priori, debido al paradigma
fundamental que dice lo que es y no es válido en ciencia. Thomas Kuhn, en
especial, nos muestra que los fundamentos científicos, vez por otra, sufren
una estremecimiento temblando, lo que implica en la reconstrucción de todo el
edificio conceitual y, con eso, alteran las ventanas y la forma de que miremos
la realidad. Eso ocurre en el período denominado de Revolución Científica,
que, en nuestro siglo, fue ejemplarizado por la Teoría de la Relatividad,
Teoría Cuántica, Cibernética, Ecología y Psicología Transpessoal.
En el final, qué Capra deja bien claro es el
siguiente: La supervivencia humana, que es amenazada por varias acciones
igualmente humanas proveniente de una visión de mundo mecanicista y
fragmentada, solo será posible de que seamos capaces de alterar radicalmente
los métodos y los valores subyacentes a nuestra cultura individualista y
materialista actual y a nuestra tecnología de exploración del medio-ambiente.
Este cambio deberá, logicamente, reflejarse en actitudes más orgánicas,
holísticas y fraternas entre los seres humanos y entre éstos y la naturaleza,
en todos los sus aspectos. Desde luego, Capra discurre espléndidamente sobre
todo eso de manera mucho más profundizada e interesante que me sería capaz de
exponer aquí. Recomiendo, pues la lectura del Punto de Mutación.
La Tela de la Vida
Lo más reciente libro de Fritjof Capra, La
Tela de la Vida, retoma la visión de interligação ecológica de todos los
eventos que ocurren en la Tierra y de la cual hacemos parte, de forma
fundamental. En muchos puntos, éste puede ser el libro más profundo de los ya
escritos por Capra. Él nos presenta su conceiteo de Ecología Profunda en este
libro, un término que, para él, es más apropiado que el término 'holístico',
ya bastante demacrado por personas que se apropiaron erróneamente de este
término para comercializarlo. Nada mejor, entonces, que leer el propio Capra...
"El nuevo
paradigma que emerge actualmente puede ser descrito de varias modales. se
puede llamarlo de una visión de mundo holística, que enfatiza más el todo que
sus partes. Pero negligenciar las partes en favor del todo también es una
visión reducionista y, por eso mismo, limitada. se puede también llamarlo de
visión de mundo ecológica, y éste es el término que yo prefiero. Uso aquí la
expresión
ecología
en un sentido mucho más amplio y profundo que aquél en que es comúnmente
empleado. La conciencia ecológica, en ese sentido profundo, reconocer la
interdependencia fundamental de todos los fenómenos y el perfecto entrosamento
de los individuos y de las sociedades en los procesos cíclicos de la
naturaleza. Esa percepción hondamente ecológica está ahora emergiendo en
varias áreas de nuestra sociedad, tanto adentro como fuera de la ciencia.
"El paradigma
ecológico es alicerçado por la ciencia moderna, pero se halla enraizada en una
percepción existencial que va además del arcabouço científico, en el rumbo de
su conciencia de íntima y sutil unidad de toda la vida y de la
interdependencia de sus múltiplas manifestaciones y de sus ciclos de cambio y
transformación. En
último análisis, esa profunda conciencia ecológica es espiritual. Cuando el
concepto de espíritu humano es entendido como el modo de conciencia en la que
el individuo si sienta encendido al cosmo como un todo, se queda claro que la
percepción ecológica es espiritual en su esencia más profunda, y entonces no
es sorprendente el hecho de que la nueva visión de la realidad esté en armonía
con las concepciones de las tradiciones espirituales de la humanidad".
Fritjof Capra
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Bibliografia:
° Boff, Leonardo. Nova Era: A Civilização Planetária, Ed. Ática, 1994.
° Betto, Frei. A Obra do Artista - Uma Visão Holística do Universo, Ed. Ática, 1995.
° Capra, Fritjof. O Tao da Física, Ed. Cultrix, 1995.
° Capra, Fritjof. O Ponto de Mutação, Ed. Cultrix, 1992.
° Capra, Fritjof. A Teia da Vida. Ed. Cultrix, 1996.
º Capra, Fritjof. Sabedoria Incomum, Círculo do Livro, 1992.
° Capra, Fritjof. Pertencendo ao Universo, Ed. Cultrix, 1995.
º Kuhn, Thomas. A Estrutura das Revoluções Científicas, Ed. Perspectiva, 1990.
Links:
Além do Cérebro, Holismo, Ecologia e Psicologia Transpessoal
Visão de mundo, paradigmas e comportamento humano
Grupo de Estudos do Pensamento Complexo
João Pessoa, Paraíba, 07 de março de 1999
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