TERRORISMO DE ESTADO
ENTREGAN A CARDOSO ARCHIVOS SOBRE LA COORDINACION DE LA REPRESION EN AMERICA DEL SUR
Conmoción en Brasil por documentos del Plan Cóndor
Afirman que ese organismo represivo actuó hasta fines de los 80 - Parte de esa información era conocida en Argentina


El Congreso brasileño entregó ayer al presidente Fernando Henrique Cardoso un paquete de documentos que causaron un fuerte revuelo aquí, debido a que indican que la Operación Cóndor no fue archivada con el fin de las dictaduras en la Argentina (1983) y en el Brasil (1985) sino que continuó vigente hasta finales de la década. 
Esos papeles afirman que la "comunidad represiva" regional, la esencia de ese plan que algunos llaman ahora el "Mercosur del Terror", fue revitalizada en noviembre de 1987, en la XVII Conferencia de Ejércitos Americanos realizada en Mar del Plata. 
Parte de ese material tuvo difusión periodística en la Argentina durante la celebración de la cumbre en 1987; particularmente al trascender una propuesta del Ejército argentino sobre una labor mancomunada "para el combate del terrorismo". Los documentos del Congreso brasileño incluyen las actas reservadas y aprobadas en esa conferencia con detalles nunca conocidos aquí antes. 
El impacto en Brasil se comprende debido a que entre otras cosas, los papeles prueban la participación protagónica de este país, en forma institucional,. en lo que fue la gestación de la Operación Cóndor, que hasta ahora se atribuía exclusivamente, a la temible agencia de inteligencia chilena DINA, dirigida por Manuel Contreras a las órdenes de Augusto Pinochet. En cuanto a la vigencia del Cóndor, los documentos que estudian los legisladores sostienen que habría operado hasta 1989. En ese año se registró un caso de detención de dos jóvenes argentinos en el Aeropuerto Internacional del Galeao en Río de Janeiro, que fueron trasladados a las dependencias de la Policía Federal de la capital carioca. Eran Fernando Falco, de 19 años, a quien se sindicaba como miembro del Movimiento Todos por la Patria, sospechado del copamiento a La Tablada. Y otro joven de nombre Damián (el apellido sería Murat). 
Ambos estaban amparados bajo el estatuto de refugiados políticos de la ONU. Había democracia y legalidad en los dos países. 
Sin embargo, la detención no fue registrada y fueron interrogados por policías federales argentinos, según relató a Clarín, el abogado Jair Krichtke, abogado brasileño de los derechos humanos que llevó a la Cámara de Diputados de este país semejante volumen de documentos. 
En cuanto a la Conferencia de los Ejércitos de América (CEA) de 1987, cuyas actas reservadas fueron elevadas al presidente, se desprende que había una intención de mantener vigente las actividades conjuntas contra la subversión entre las fuerzas armadas y policiales de los países del área. 
De la lectura de las 222 páginas de los 15 acuerdos que se firmaron en aquella reunión, aparecen al menos dos líneas de acción centrales. 
La primera está en el "anexo 13" de las actas. Dice así: "El accionar sin fronteras del MCI (Movimiento Comunista Internacional) y su estrategia totalizadora permite inferir que la respuesta debe ser ejecutada por todos los países americanos que sufren la agresión, a través de modos de acción coordinados entre sus gobiernos" y proponen "acuerdos que permitan ejecutar operaciones de cooperación mutua antisubvesivas, para evitar que grupos subversivos se trasladen de un país a otro"
Acuerda, también, "materializar el planeamiento combinado para resolver conceptos, marcos de ejecución y la participación de los ejércitos en operaciones contrasubversivas". Se decide dar "énfasis a los cursos de lucha antisubversiva, fortaleciendo además los convenios existentes". Y finalmente, lo que sorprendió a los diputados brasileños, abogados de DD.HH. y organismos judiciales brasileños, es el planteo para una "activación y rápida implementación de la Gran Central de Inteligencia".
 En esa cita de 1987, estuvieron varios argentinos como máximas autoridades militares. Hoy están en retiro. Entre los más importantes: el jefe del Estado Mayor General del Ejército general José Dante Caridi y su subjefe, general Miguel Abbáte. 
La lista de los signatarios de los 15 acuerdos de la conferencia incluye además a los comandantes militares de Chile, Brasil, Colombia, El Salvador, Guatemala, Honduras, Paraguay, Bolivia, Perú, Uruguay, Venezuela y EE.UU. 
Otros nombres son más sorprendentes hoy. Estaban el general panameño Manuel Antonio Noriega, quien terminó condenado, en una cárcel estadounidense, a perpetua por narcotraficante, y quien fue el primer presidente democrático del Paraguay, el general Andrés Rodríguez, autor dos años después del golpe contra su consuegro el dictador Alfredo Stroessner. 
Desde el punto de vista de los legisladores brasileños no hay dudas. Tanto Rolim, presidente de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara Federal de Diputados, como de Nilmario Miranda, diputado federal de esa comisión, esos documentos muestran "un temario que ilustra que los jefes militares americanos se reunían para revalidar la doctrina de seguridad nacional". 
Para el abogado argentino Ricardo Monner Sanz que representa a los familiares de una de las víctimas de 1980, Lorenzo Ismael Viñas, detenido y desaparecido en Uruguayana, ciudad brasileña limítrofe con la Argentina, "esta conferencia infringe la Ley de Defensa de la Democracia (la 23.077 de julio de 1987) y el decreto del 15 de diciembre de 1983 que suponía sepultar la doctrina de seguridad nacional".-¿Qué acciones pueden derivar de estos documentos?, preguntó Clarín.
 -Una vez que tengamos todo el texto en las manos, habrá que ver si corresponde alguna acción legal. Es evidente que el comando del Ejército argentino de entonces quedó implicado en conductas que pueden ser vistas desde un desconocimiento absoluto del poder civil. 
Kritchke, el abogado brasileño de los derechos humanos fue conciso: "Este era, ya en democracia en el Brasil, un tratado internacional. Pero jamás fue sometido a la ratificación del Parlamento. Desde ese lugar, esa conferencia es absolutamente ilegal.

CLARIN: Viernes 19 de mayo de 2000

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