ESPIA. La Casa Blanca vista desde 680 kilómetros por el satélite Ikonos.



TECNOLOGIA SATELITAL EN MANOS CIVILES

El comercio de los datos

Como atentos ojos a los que nada se les escapa, los
satélites observan el planeta con sus cámaras y sensores. Últimamente, el uso de estos aparatos pasó a manos civiles con un único objetivo: recolectar información de primera mano para quien pueda pagarla. El traspaso que se produjo de manos militares a los particulares cuando terminó la Guerra Fría planteó la posibilidad de que los sensibles datos recogidos terminaran en manos de bandas dedicadas al terrorismo y otros delitos.
Con una precisión que se afina día a día, algunos satélites pueden discriminar hasta menos de un metro del terreno y detectar autos, casas e incluso personas. Por
ejemplo, la firma Sovinformsputnik, desde su sitio en Internet, se define como "una empresa rusa que distribuye imágenes satelitales de alta resolución de hasta uno y dos metros". Pero nada dice qué pasaría si rebeldes chechenos desean contratar el servicio para observar el Cáucaso y vigilar los movimientos de las tropas rusas.
En 1999, The New York Times publicó una foto de la Casa Blanca. No era la típica que muestra la fachada, sino un registro captado desde 680 kilómetros de altura por el satélite Ikonos (ver foto). Su propietaria, la empresa Space Imaging, ofrecía imágenes de ésa u otra casa del mundo a valores que van de los US$ 30 a los US$ 1.000.Una industria en expansión

UNA INDUSTRIA EN EXPANSION
Desde los años 50, los satélites espías estadounidenses fueron diseñados y construidos en su mayoría en el norte de California, en el enorme predio de 110 hectáreas que tiene Lockheed Martin en Sunnyvale, que durante su apogeo dio trabajo a más de 30.000 personas.
Fue en Sunnyvale en donde se construyeron los primeros satélites espía, conocidos como Corona. A pesar de que hizo su último vuelo en 1972, la existencia del proyecto fue revelada y desclasificada solamente por una orden especial del presidente Bill Clinton unos 25 años después.
Documentos desclasificados aseguran que la Oficina Nacional de Reconocimiento (una división creada en la década del 60 para operar satélites espías) lanzó 145 satélites Corona, que
volaron unos pocos días cada uno.
En esa época, las fotografías se tomaban con resoluciones de entre dos y tres metros, bastante menos en comparación con la resolución de aproximadamente 15 centímetros de los satélites actuales.
En lugar de transmitir las imágenes a la Tierra, las cápsulas Corona tenían autorización para realizar una caída libre y para ser secuestrados a mitad de vuelo por un C-119 Flying Boxcar, en general luego de varios intentos. Las cápsulas contenían cientos de kilos de. película.
El desarrollo de esta tecnología satelital crecía al ritmo de los tiempos de la Guerra Fría entre EE.UU. y la URSS, que llevó a Washington a diseñar su programa de defensa espacial conocido como Guerra de las Galaxias.


CLARIN martes 20 de marzo de 2001

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