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Todos los movimientos del presidente Fernando de la Rúa
y de los ministros del Interior Ramón Mestre, y de Educación, Andrés
Delich, estarían siendo monitoreados, vía satélite, por un grupo no
identificado.
Así se desprende de un peritaje realizado por un equipo de
especialistas de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN); a cuyo
informe tuvo acceso La Nación, en el que se detectó que los teléfonos
celulares o de línea de los funcionarios habían sido
"pinchados" con un sofisticado sistema satelital.
Esta tecnología de última generación-denominada Global Positioning
System (GPS)- es la misma que se utiliza para rastrear desde el aire,
los vehículos robados. Y es la misma con la que, en un caso más dramático,
el gobierno ruso rastreó al líder checheno, general Yojar Dudayev, que
estaba prófugo, y lo mató arrojándole un misil aire-tierra.
El equipamiento detectado permite saber dónde se encuentra el jefe del
Estado con un simple trazado de coordenadas. La posibilidad de error es
de dos metros, según los técnicos.
Entre febrero y marzo últimos, los expertos de la UTN realizaron un
chequeo de las líneas telefónicas de tres ministerios (Economía,
Educación e Interior), de una secretaría (Ciencia y Técnica) y del
despacho de la diputada radical Elisa Carrió.
Tal como informó La Nación en su edición de ayer, los informes de la
universidad, suscriptos por cinco ingenieros de reconocida trayectoria,
entre ellos el ex investigador del Conicet Andrés Mutti, revelaron que
estos teléfonos habían sido intervenidos por equipos complejos.
Pero ahora se suma otra sorpresa: en estos documentos aparece una sigla
(Astbio: CDM/GPS/SAT) que, en términos simples, significa la existencia
de tecnología conectada a un satélite desde el cual se capturan
canales telefónicos. Este satélite capta la señal que emiten los
aparatos móviles, la decodifica y luego la reenvía a algún lugar del
planeta, para que pueda ser grabada a miles de kilómetros de distancia.
Entre las líneas que el entonces ministro del Interior Federico Storani
sugirió revisar figuraba un celular que pertenecía a De la Rúa,
según fuentes de la UTN. El Presidente no lleva un teléfono móvil con
él sino que, en general, se lo acerca el edecán de turno.
Mutti confirmó a La Nación el reciente hallazgo: "Esto es muy
serio y preocupante para el país. La ventaja de este aparato
interceptor es que no necesita estar físicamente en el territorio donde
se hace la escucha. Quien posea este sistema satelital tiene que tener
un alto poder adquisitivo. Los aparatos cuestan un millón de dólares".
Según su experiencia, Mutti no descartó que esta tecnología de punta
se encuentre en poder de algún organismo extranjero.
"Puede ser espionaje de la agencia de seguridad norteamericana que
está espiando a la Argentina. No creo que haya sido la SIDE",
opinó Garbarz.
El ingeniero Ariel Garbarz, que donó a la UTN el programa de
computación que abrió las puertas de las investigaciones fue más
allá en sus especulaciones: "puede ser espionje de la agencia
nacional de seguridad norteamericana que espía a la Argentina. No creo
que haya sido la SIDE porque no tiene estos aparatos", opinó.
La empresa norteamericana Applied Signal Technology Inc. (AST) es una de
las proveedoras exclusivas de este equipamiento a la National Security
Agency (NSA) de los Estados Unidos. Los equipos que estarían
interceptando llamadas en la Argentina fueron fabricados por esa firma.
No hay que olvidar el enfrentamiento que tuvieron los Estados Unidos con
la Unión Europea cuando este bloque político-económico descubrió que
los norteamericanos habían desplegado un sistema de espionaje
industrial conocido como el Echelon que mereció el total repudio por
parte de los países europeos. En el Echelon se utilizaban equipos AST
con enlace satélital.
Parece ciencia ficción, pero los expertos dicen que es realidad.
Datos técnicos
Volviendo a la Argentina, el software que utilizó la UTN en sus
inspecciones a las centrales telefónicas está programado para detectar
las características de los equipos utilizados, pero no su ubicación ni
a quién pertenecen.
Avalan este estudio los ingenieros Hugo Aparicio, Mauricio Vistosi,
Alejandro Pelorosso y Hernán Petrevcic.
Garbarz ratificó ayer que los teléfonos celulares "del
Presidente, ministros y secretarios están intervenidos a través de una
red de fibra óptica con conexión satelital". La seguridad
presidencial está a cargo del jefe de la Casa Militar general Julio
Hang, que realiza chequeos diarios de las líneas.
Garbarz, sin embargo, se negó a dar detalles respecto de las
"pinchaduras" del Ministerio de Economía donde trabaja para
proteger las líneas. Su contrato tiene una cláusula de
confidencialidad.
La Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) descree de que aquí
existan métodos avanzados de espionaje. Al menos, los agentes del
organismo juran que ellos no los practican. Los ex funcionarios del
Gobierno reconocen que "las líneas punto a punto de la Presidencia
son inseguras", según comentó uno de ellos a LA NACION.
El ministro del Interior Ramón Mestre, también lo aceptó con una
suerte de resignación."No son organismos del Estado los que
pinchan. Si hay privados, como sucede en el campo económico o
industrial, no existen mecanismos para poder acotarlos", indicó
Mestre.
Según versiones extraoficiales de personas no allegadas a la empresa,
Movicom habría decidido ayer cambiar todos los números celulares del
área de Presidencia. Por las dudas.
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